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La depresión infantil es una realidad que no siempre como padre, madre o educador quieres ver en un niño. Es más difícil de diagnosticar que en un adulto, dado que su conocimiento emocional es más limitado. De hecho, muchos niños y adolescentes se sorprenden cuando les digo que sé cómo se sienten y les voy enumerando los síntomas que sienten o se tranquilizan mucho cuando ven que les comprendo y les digo que si han perdido el interés por cosas que antes les gustaba no es algo tan raro y les pasa a más niños de lo que ellos creen. El alivio que sienten al escuchar que alguien comprende lo que sienten y que no son los únicos, les ayuda a seguir abriéndose y aprendiendo para lograr reponerse y volver a ser ellos mismos.

¿Cómo saber si mi hijo tiene depresión?

Es difícil diferenciar si tu hijo tiene depresión o en realidad está triste cuando no eres un especialista. Por eso, te recomiendo que leas un artículo que elaboramos para diferenciar entre si un niño está triste o está deprimido. De todas formas, lo mejor es que tengas en cuenta principalmente estos dos síntomas durante al menos dos semanas:

depresión infantil síntomas

Estado de ánimo triste o irritable

Un niño deprimido, no sólo es aquel que llora o está triste, quizás te sorprenda, pero muchas investigaciones establecen que los niños tienen depresión también pueden manifestarla a través de una irritabilidad mayor de lo habitual con rabietas. Como no entiende lo que le está pasando, quiere estar solo y tú sigues proponiéndole planes o actividades, es posible que en tu afán por ayudarle, se sienta presionado/a y empiece a tratarte mal, tener faltas de respeto, insultarte… con el único fin de que te alejes de él o ella y poder estar solo/a.

 

Falta de interés en actividades

Ha dejado de interesarlo aquellos juegos o actividades que antes le motivaban mucho. Por ejemplo, ya no quiere salir con sus amigos al parque, ha dejado de jugar con sus juguetes favoritos, apenas quiere salir ni participar en sus actividades favoritas…

 

Además, de estos síntomas que pueden sugerir una reacción depresiva, en ocasiones vienen acompañados de otros síntomas más, (¡ojo! tu hijo no tiene por qué experimentar todos los factores que describimos a continuación, pero quizás alguno si) como:

Falta de atención tanto para tomar decisiones como para concentrarse en una tarea

Es muy probable que el profesor/a o tú mismo/a te des cuenta que está más distraído de lo habitual y que incluso le está afectando a su rendimiento escolar o le cueste recordar tareas sencillas que antes

Alteraciones en el apetito

Puedes encontrarte los dos extremos tanto niños que comen mucho y se dan verdaderos atracones de comida, como niños que comen muy poco y empiezan a perder peso.

Problemas de sueño

El sueño es otro de los factores que se va a ver alterado cuando un niño tiene depresión: tanto si tu hijo no logra conciliar y tener un sueño reparador como si se pasan el día durmiendo o si las siestas son demasiado largas.

 

Cansancio sin apenas actividad

Otra cuestión a tener en cuenta es la energía, puesto que puedes ver que se queja de estar cansado/a sin haber hecho mucha actividad diaria. Es más, a veces hasta le notes lento en sus movimientos. Este hecho de forma aislada puede hacer que pienses que es un quejica, vago… pero en algunos casos, el trasfondo es una reacción depresiva.

 

Baja autoestima

Es posible que tu hijo se empiece a disculpar por todo, sienta que es un inútil sin venir a cuento, no le guste nada de lo que hace o incluso de sí mismo. Cuando empieces a observar que se echa la culpa de forma excesiva o se siente incapaz de realizar cualquier tarea y además está unido a los anteriores síntomas que hemos descritos anteriormente es importante que se lo comentes al especialista si decides acudir a una sesión.

Si esta sintomatología va a más, es posible que incluso tu hijo/a empiece a hablar de la muerte y de quizás ha pensado en quitarse la vida en alguna ocasión. Lejos de tomártelo a risa o infravalorar lo que te dice, sería conveniente que lo tuvieras muy en cuenta y tomaras una decisión al respecto para que el problema no siga avanzando.

¿Cuál es el tratamiento de la depresión infantil?

Si tienes sospechas, lo primero es acudir a un especialista para que pueda evaluarlo y diagnosticarlo adecuadamente para evitar dudas y poder ofrecerle la mejor de las ayudas posibles. Algunos síntomas de los descritos aquí por separado podrían ser algo o no ser nada relevante. De la misma forma que cuando te sientes mal físicamente vas a un médico para que te recomiende el tratamiento adecuado. No obstante, te voy a explicar como un psicólogo puede tratar la depresión infantil y las áreas que trabaja:

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  • Promover una mejora de su inteligencia emocional para que pueda reconocer los síntomas y verlos como señales para poder poner en práctica trucos para sentirse mejor. Además, tener una mejor inteligencia emocional el ayudará a poder expresar sus emociones y comprenderlas mejor.

 

  • Detectar pensamientos negativos que están influyendo en sentirse mal anímicamente. Hay pensamientos que no resultan útiles porque están incapacitando al niño/a.

 

  • Mejorar la autoestima y la seguridad en sí mismo.

 

  • Conocer las causas que están generando que se sienta de esa forma.

 

  • Enseñarle estrategias para que aprenda a relajarse y mejorar su estado de ánimo.

 

  • Intervenir en su entorno familiar, escolar y social para que puedan ayudarle.

 

Cómo abordar la depresión infantil en casa

Convivir con un niño que tiene depresión puede ser difícil porque es complicado saber cómo actuar. Aunque hablamos de cómo ayudar a personas que tienen depresión, a continuación, te ofrezco algunos consejos más específicos para niños que sufren depresión:

Tomarte en serio su problema

Nada de infravalorar sus sentimientos o pensar que la depresión no existe. Durante un tiempo, reduce tus exigencias (que siga sacando las mismas notas, que haga todas las tareas que hacía…) y comprende que podrá costarle más tiempo las tareas que antes hacía en cuestión de segundos o que estará más lento/a. El malestar que siente se extiende a sus notas, a sus amigos… Los progresos irán poco a poco.

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Evita culpar a nadie

Algunas familias no alcanzan a comprender la gravedad de la situación y por desconocimiento le dicen al propio niño/a que no necesita ayuda porque tiene todo lo que un niño podría desear para ser feliz. Incluso muchas familias se echan la culpa de haber provocado de alguna forma que su hijo esté sufriendo de esa forma. Por ejemplo, que la depresión infantil se debe por separación de los padres o por no prestarle suficiente atención. Las culpas, al igual que las recetas milagro no existen ni van a ayudar a mejorar la situación.

 

Empatizar

Quizás nunca hayas pasado por una depresión o quizás sepas lo que es. Sin embargo, seguramente en tu vida habrás estado triste o preocupado y ahí es donde puedes empezar a conectar con el sentimiento que siente tu hijo.

 

Acudir o preguntas a un especialista sobre que puedes hacer

La figura del psicólogo sigue dando cierto temor a las familias, pero hoy en día el área infantojuvenil ha avanzado mucho. Nosotras, por ejemplo, utilizamos mucho los cuentos, juegos y actividades para ayudarles a que se sientan mejor.

Si quieres saber más consejos de cómo puedes ayudar a tu hijo si sufre depresión, te aconsejo que leas el artículo “4 consejos para superar la depresión infantil”.

Además, te adjunto un vídeo hablando sobre la depresión infantil completando la información que te he dado en este artículo:

¿Te gustaría más contenidos como este? Cuéntamelo en comentarios y si tienes alguna duda sobre la depresión infantil, estaré encantada de contestarte 🙂

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