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Cuentos para pensar y reflexionar

Un cuento es uno de los recursos que más utilizamos en el estudio para hablar de muchas temáticas diferentes sin resultar invasivos. ¡Deja de hacer interrogatorios y utiliza otros recursos! El hecho de utilizar el cuento como herramienta, te permite externalizar los problemas y cambiar tu punto de vista. Y es que, ya lo dice el refrán: «es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que en el propio». Por eso, en los niños las fábulas de Esopo las utilizan tanto para ejemplificar y enseñar muchos valores. Nosotras, vamos un paso más y decidimos usar fábulas e historias cortas las con niños y adolescentes.

En este caso, hoy hemos optado por hablarte de una fábula japonesa que utilizamos mucho para ejemplificar cómo nuestras experiencias del mundo nos condicionan a la hora de tomar decisiones. A veces, echamos la culpa en los demás, en el destino, en la mala suerte… Pero ¿y si tu comportamiento influyera en todo eso?

Cuento:  «La casa de los mil espejos»

«La casa de los mil espejos» ilustra muy bien cómo el comportamiento y la actitud que mostramos a los demás influye en nuestras relaciones con todo el mundo. Cuando un niño/a o un adolescente o incluso un padre o una madre piensa que la gente va en contra de ella, es bueno pararse a reflexionar si son los demás o somos nosotros los que vamos en contra del mundo. Sin embargo, esa es una de las múltiples lecturas que puedes hacer del cuento. Así que te narramos el cuento nosotras mismas en un vídeo, aunque te dejamos a continuación el texto original

 

Portada Cuento de la casa de mil espejos

Ilustración: Alberto Vázquez

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.
El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían mil perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.
El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los mil perritos hicieron lo mismo.
Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para sí mismo:
«¡Qué lugar tan agradable… voy a venir más seguido a visitarlo!»

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros mil perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vio como los mil perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros mil perritos le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
«¡Qué lugar tan horrible es éste… nunca más volveré a entrar allí!».
En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: «La Casa de los mil Espejos».

La moraleja de este cuento es que todos los rostros del mundo son espejos. Decide cuál rostro llevarás por dentro y ese será el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.

Esperamos que hayas disfrutado del cuento tanto como los/as chicos/as que vienen a Ayudarte Estudio de Psicología. Ahora nos encantaría saber tu opinión ¿qué enseñanza sacas del cuento? ¿te ha gustado el cuento? Si es así, nada nos hace más felices que nos lo digas en comentarios o que compartas en tus redes sociales el artículo de hoy 😉

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