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¿Cómo diferenciamos un caso de “vagancia” de uno que tenga que ver con la falta de motivación?

Si tu hijo/a no tiene ninguna dificultad específica que esté diagnosticada, el único consuelo que te queda pensar es “mi hijo/a es un vago/a”. ¿Pero realmente explica algo? ¿Te da alguna solución? ¿O más bien hace que tu hijo/a se estanque y vosotros/as también? Es fácil confundir “vago” con “falta de interés”. A nosotros mismos nos pasa cada día a la hora de ir al trabajo. Hay personas que tienen una clara vocación y pueden pasarse horas trabajando porque les apasiona su trabajo y otras que no les motiva nada y van por el sueldo a fin de mes. ¿Eso significa que son personas vagas? No, eso significa que su trabajo no es lo suficientemente motivante y por eso no le ponen el mismo empeño. Lo mismo sucede con los estudiantes: a la gran mayoría no les interesan los contenidos que se dan en clase, para ellos el “sueldo” a final de mes sería pasar de curso. Sin embargo, para un adolescente eso está muy lejos en el tiempo. ¿Tu trabajarías si supieras que vas a cobrar dentro de 4 años? Para conseguir que vuestro hijo/a consiga vencer a esa “falta de interés”, os proponemos lo siguiente: Tips para mejorar la vagancia por ayudarte –       Mejora su autoestima: Si piensa que no lo entiende o tiene muchos frentes abiertos, acabará por no hacer nada. A ti te pasaría igual si te dijera que tienes que estudiar chino mandarín. Por eso es importante: Fijar plazos concretos y alcanzables. Para ampliar información, acordaros de los artículos para organizar mejor el tiempo y su autoestima que publicamos. –       Desarrolla el valor del esfuerzo: En la generación del “ahora” es complicado que nuestros hijos/as se den cuenta de que las cosas que queremos requieren tiempo. Por eso, es importante fomentarlo en casa y no sólo en los estudios. En este último caso, es importante “entrenar” todos los días para que no se acumule la tarea (findes incluidos). –       Estudiar de forma activa: Si tus hijos/as leen una y otra vez durante horas, es normal que la vagancia aparezca. Es importante comprender y relacionar. Por tanto contra la inactividad: Técnicas de estudio. –       Premiar: Los castigos parece que nos salen solos, pero ¿y premiarlos cuando hacen algo? Los premios no tienen que ser materiales o algo increíblemente fabuloso, los pequeños detalles como su cena favorita nos endulzan la vida y es una forma de reconocer nuestro esfuerzo. Estas claves que parecen fáciles, a veces no lo son tanto cuando tenemos que aplicarlos en casa. Por esto, para tratar de prevenir los suspensos o intervenir cuando surgen, empezamos con el programa estudio 2.0. donde trabajamos éste y otros aspectos. Y vosotros/as, ¿cómo combatís la «vagancia»?]]>

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