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Adolescencia, esa época en la que sientes que entre tu hijo/a y tú hay un muro. No habláis como antes, no te cuenta nada, se encierra en su habitación y acaba pareciendo más una pensión que una familia. Cuando te acercas o termináis discutiendo o ¡peor aún! sientes que hablas con un contestador automático en el que el vocabulario de tu hijo/a se reduce a un «sí, no, vale, ya lo haré». Para acabar con esta situación, te damos las claves que usamos en el estudio y además adjuntamos el enlace con la colaboración que tuvimos en Onda cero. [audio mp3="https://www.ayudartepsicologia.com/wp-content/uploads/2015/04/Ayudarte-29-04-2015-1.mp3"][/audio] Tu hijo/a está creciendo y eso significa que empezará a conocer a nuevas personas, que su vida ya no girará en torno a ti sino que tendrá que haber mucho más espacio para sus amigos. No es que no hable, es que ahora cree que sus amistades pueden comprenderle mejor y ya no se molesta en adaptarse a tu mundo. La falta de tiempo, hizo que tuviera que adaptarse a ti pero ahora que está empezando a ser más mayor, quiere espacio. Si nunca ha habido mucha comunicación y no te ha contado muchas cosas del cole, olvida que lo hará en el instituto. Las relaciones que son estrechas cuando son pequeños, favorecen una mejor comunicación cuando son adolescentes. Pero ¿qué hacer si nunca la tuviste? ¿O si la tuviste y la has perdido? Los consejos que te damos hoy están pensados para cualquier familia que quiera mejorar la comunicación en casa. Funcionan a la perfección porque son los propios adolescentes los que nos han dicho porqué con nosotros pueden hablar y con su familia no.   [caption id="" align="alignnone" width="750"] Claves para escuchar a tu hijo[/caption] 1. Escucha cualquier cosa que te diga, por trivial que te parezca… Si lo comunica es porque es importante para él/ella.  Te puede parecer que hablar de videojuegos, la serie de la tele o el último partido de fútbol no es algo que le afecte en su vida. Quizás te gustaría que te dijera el porqué ese compañero se mete con él/ella pero para ese paso, primero es necesario que comparta contigo otras cosas más cotidianas. Es su forma de que te acerques a su mundo. 2. Adáptate a su mundo. Si hablas idiomas diferentes, probablemente es porque no te has interesado mucho por lo que te dice. A todas horas hablan sobre lo que quieren: quiero estas zapatillas, esta falda, se llevan estas pulseras… Por el hecho de que seas mayor, no significa que no te puedas poner al día y modernizarte. Hace unos años nadie sabía lo que era el whatsapp y ya no podemos vivir sin él. Así que tendrás que «volver al instituto del 2015». 3. Deja los interrogatorios para la policía. Sé que a veces es inconsciente querer saber: dónde ha estado, con quién ha estado, por qué ha ido, qué ha pasado… Pero el modo no es atropellarlo a preguntas sino establecer una conversación en el que él/ella te cuente sus cosas y tú las tuyas. Si a ti no te gusta que te fiscalicen, a ellos tampoco. El truco estrella en Ayudarte es escucharles sin juzgarles ni sermonearles. Ellos/as saben que lo han hecho mal, lo que necesitan son soluciones y una guía para saber qué hacer. 4. Respeta sus tiempos y ofrécele oportunidades. Si esperas que vengan a ti, te vas a quedar estatua de hielo. No se trata de estar encima de ellos todo el día, sino de incorporarles en la rutina familiar. Aprovecha las comidas y las cenas para compartir vuestras cosas, quizás antes de irse a la cama… A veces nos empeñamos en que nos digan buenos días nada más despertar y quizás ellos necesitan desperezarse 5 minutos. O cuando le preguntamos ¿qué tal está? y nos dice que están tristes… Tendrás que respetar en ese momento que no quiera contártelo y aprovechar ese día o al día siguiente para interesarte sobre lo que le pasó. Si dedicas 15 minutos diarios a hablar en el que no hayan reproches ni esperes nada, te vas a sorprender. Y tu, ¿qué trucos utilizas para hablar con tu hijo/a? ¿Qué tipo de relación tienes con él/ella?  ]]>

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