¿Qué es la ansiedad? ¿Qué se siente una persona que sufre ansiedad?¿cómo conseguirla manejarla?¿realmente hay algún momento en qué se supera? La ansiedad en un mundo como el que vivimos aparece constantemente y se va haciendo hueco sigilosamente en nuestras vidas. A pesar de que muchos piensan que surge de repente, en realidad, en muchos casos se va fraguando con el tiempo y pasito a pasito se hace más potente si no encontramos las herramientas necesarias para afrontarla de una forma adecuada.

Este fue el caso de nuestra querida protagonista de hoy, una chica que aparentemente lo tenía todo, hasta que de repente apareció la ansiedad y apagó su luz. Una luz que la hacía brillar, una luz creativa, una luz luchadora e independiente. Así que cuando la conocí desesperanzada, llorosa y desorientada, no tuve otra opción que escuchar su historia. Ahora, es ella la que te cuenta su historia para poder ayudar a otros que pasen por una situación similar a la suya, sin más te dejo con su historia, porque ella mejor que nadie para explicar cómo ha sido su historia y cómo lo ha vivido durante este tiempo:

«Llegué a Ayudarte en un momento crítico. Llevaba nueve meses sufriendo una ansiedad que me desbordaba, con continuos ataques de pánico y que me impedía llevar una vida normal. Lo que antes parecían acciones mecánicas, fáciles, cotidianas como coger un autobús o ir al cine, se habían convertido en metas imposibles, que conllevaban estar pensando en ellas durante semanas, temiéndome su llegada, viéndome incapaz de salir de mi -cada vez más reducida- zona de confort.

Estuve sufriendo durante casi un año hasta que me di cuenta que ya no podía más, que aunque me sentía débil y fracasada por estar así cuando no tenía ningún motivo para ello ya que mi vida era fácil y cómoda, había llegado el momento de pedir ayuda.

Ayudarte no fue mi primera opción, ya que no lo conocía. Primero fui a un psiquiatra particular, que me dio una medicación que si bien palió los síntomas y me hizo pensar que todo había pasado, solo consiguió enmascarar y tapar los síntomas, sin tratar el problema desde la raíz. Sin resignarme a estar con pastillas toda la vida, llegué a Ayudarte. La primera visita supuso un punto de inflexión. Llevaba nueve meses repitiéndome que todo era culpa mía, que no era lo suficientemente fuerte, que todo el mundo era capaz de llevar su vida sin ningún problema y que yo debía de hacer lo mismo.

Nueve meses de sentir que no había salida, que tenía que acostumbrarme a cancelar planes, a sentir el corazón desbocado cada vez que salía de casa, que no podía tomar ninguna decisión sin pensarlo dos veces, el día a día se me había hecho imposible de aguantar. Sin embargo, con incredulidad y desconfianza conocí a Nuria, que ya en esa primera sesión me dice que no pasa nada, que trabajaremos con el problema y que lo solucionaremos. Tan simple, y complejo, como eso.

La seguridad que me trasmitió fue brutal. Ella estaba tan segura de que mi ansiedad podía controlarse que no me quedó más remedio que empezar a creerlo yo también. Había perdido muchas amistades por la ansiedad, y había tenido innumerables discusiones, porque es un tema tabú totalmente desconocido, y encontrar por fin una persona que me entendía, que sabía por lo que estaba pasando y no hacía de menos mis sentimientos, sino que me daba esperanza, me quitó un peso de encima enorme.

El viaje no fue sencillo. Estuve un año trabajando semana a semana en ello, analizando qué me había llevado a esa situación y entendiendo que la ansiedad era solo la superficie del problema y que no había aparecido en mi vida sin más, que tenía que prestar atención a las señales: la ansiedad era un indicador de que algo no iba bien. Poco a poco fui haciendo pequeños cambios en mi rutina y en mis relaciones, liberándome de cargas que me impedían avanzar y que suponían un peso mental que me había hecho venirme abajo. Tomé las riendas de mi vida, me conocí a mí misma en profundidad, y en lugar de ocultar y negar mi ansiedad, la comprendí.

No era mi enemiga, sino un sentimiento más como cualquier otro, que había que sentir en determinados momentos sin dejar que me desbordase. Nuria me dio una serie de técnicas con las que conseguí controlar los ataques de ansiedad, lo que me proporcionó una seguridad en mí misma que hizo que cada vez se espaciasen más en el tiempo. Ese creo que es su mayor logro, no “eliminar” la ansiedad, cosa imposible, sino darme las herramientas necesarias para lidiar con ella cuando vuelve a asomar la cabeza. Saber que si en algún momento vuelvo a pasar por una etapa así dispongo de los recursos necesarios para volver a reconducir la situación me da una tranquilidad inmensa. Y si no lo consigo por mí misma, sé que siempre tendré a Nuria ahí para recordármelo y ayudarme una vez más.»

Gracias por ese maravilloso testimonio, es enternecedor leer historias así y sobre todo observar cómo interioridad todo lo aprendido durante las sesiones. Ahora nos encantaría saber tu final feliz o si conoces a alguien o algún momento en que hayas vivido un episodio de ansiedad o también te contestamos a todas tus dudas respecto a la ansiedad.

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