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Finales Felices: El viaje ha sido difícil, pero lo hemos conseguido

¿Nunca te ha pasado estar más estresada de vacaciones que cuando estás trabajando? Es llegar julio y parece que todos los males y las preocupaciones se amontonan: te duele más la espalda, te pones enfermo o aparecen ciertos pensamientos catastróficos que lejos de aliviarte te producen más ansiedad. Por ejemplo ¿qué hago con mi vida? ¿tendrá mi hijo un problema con el que no estoy ayudándole? ¿estoy viviendo mi vida tal como la quiero vivir? En ocasiones, esos interrogantes quedan en eso y no hacemos nada al respecto, pero en otras, tomamos decisiones firmes que pueden cambiar definitivamente el rumbo de nuestra vida. Por ejemplo, decidimos acudir a un especialista.

Es el caso de la protagonista de hoy que llevaba años pensando que sus hijas necesitaban ayuda, sin embargo, nunca se animaba a tomar la decisión de acudir a un especialista porque creía que quizás no podrían ayudarlas o porque se estaba precipitando al tomar la decisión. Así que confío en el consejo que le daban las personas de su alrededor y acabo pensando que probablemente serían “cosas de la edad”.  No obstante, la mayoría de edad no hizo que los problemas se resolvieran, las cosas en casa seguían igual o peor: la mayor tenía dificultades para continuar con sus estudios o tener relaciones de amistad duraderas y a la peque le costaba expresar y manejar sus emociones. Echando la vista atrás el primer día que acudió al estudio, se preguntaba si no habría estado perdiendo el tiempo y ahora era demasiado tarde para resolver cualquier tipo de problema. Y no hay nada más frustrante que llegar a ese punto cuando tienes un problema.

 

¿Cómo resolver un problema cuando sientes que es un callejón sin salida? En ese momento, desearías tener el coche de Marti McFly y volver al pasado para subsanar ese problema que ahora con perspectiva ves tan claro cómo solucionarlo. Pero como de momento es inviable, vamos a darte una serie de consejos para ayudarte:

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  • Arriésgate y soluciona el problema de una forma diferente. Si normalmente nunca pedirías ayuda a alguien, hazlo o busca apoyo en personas que han estado en su situación similar y lo han logrado superar.

 

  • Destierra los ojalás, la culpa o el remordimiento porque definitivamente no va a hacer que te sientas más aliviada. El autofustigamiento no funciona, sólo empeora el problema. ¿Así que cual es el sentido de hacerte daño gratuitamente?

 

  • Concéntrate en el presente y analizar cuál es la situación para solucionar aquello que ahora te está atormentando. Para mí, el camino más corto para fracasar en resolver un problema es dejarte llevar por tus miedos.

 

  • Redirige tus pensamientos para buscar alternativas y hazte las preguntas adecuadas. Me preocupa si mi hija sufre ¿por qué no le pregunto directamente? O me angustia el futuro, ¿por qué angustiarse por un futuro que desconoces? ¿cómo podrías mejorar ese futuro que temes?

 

Estas y otras preguntas son las que tuvo que resolver  la protagonista de hoy y sin más dilación te dejo con el relato que escribió para que conozcas cómo se sentía y cuál fue su experiencia:

“El viaje ha sido difícil, comencé preocupada, con mucho miedo de no haber llegado a tiempo y sintiéndome muy culpable de la situación y muy responsable de solucionarlo. Tanto, que en muchas ocasiones me asaltaban las dudas de estar haciendo lo correcto, no consideraba adecuado el procedimiento y sentía muy impaciencia.

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Pero poco a poco empezaron a ocurrir los cambios, no sin antes admitir los fallos propios y ponerles remedio, lo que me ha llevado mucha fuerza de voluntad y muchos lloros, En ocasiones reconocer que uno se equivoca no es nada fácil. También me he enfadado mucho por el camino, sobre todo cuando tropezábamos y se daban pasos atrás. Pero siempre hubo una paciente guía que nos ayudó a saltar las piedras y saber dejar bien el camino.

 

Ha sido un año duro, muy duro porque la vida en ocasiones no da tregua, pero creo que hemos salido de aquí más unidos y más fuertes. Ahora nos conocemos mejor y sabemos por donde hemos ir y cómo. Gracias Nuria por todo. Felicitar especialmente a mis hijas por ser tan fuertes y valientes y por quererse tanto y tan bonito. Seguid así, estoy muy orgullosa de vosotras.”

 

Gracias a ti por la parte que nos toca y haber seguido creyendo en nosotras y nuestro método aún cuando tú misma tenías tus dudas. Desde Ayudarte, creemos firmemente en que nunca es tarde para establecer normas en casa o cambiar la dinámica familiar. Quizás cueste más tiempo, pero se acaba consiguiendo si toda la familia se implica y siguen nuestras indicaciones, tal y como sucedió con la historia de hoy.

 

Ahora, ha llegado nuestra parte favorita, esa en la que compartes tu experiencia y tu opinión sobre el tema de hoy. ¿el verano hace que te sientas más descansada? ¿crees que es tarde para resolver ciertos problemas?



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